Navidá...
Ya se acaba el año, ya empieza el asqueroso y divertido consumismo...
No entiendo, hubo una época en mi vida en que me gustó la Navidad -creo que, como toda criatura tierna, a eso de los 8 años de edad- y en la que me fastidió - a eso de los 16 años- en la cual no me bajaban de "Grinch" (Mi apodo en el servicio social, ya hace poco más de 4 años) por mis tendencias anti-navideñas. Ahora la veo de otro ángulo, con algunos añitos encima, ¡Es el asqueroso consumismo!
Y no lo escribo, estimado lector, a modo de peyorativo, el consumismo es tan bello si sabe utilizarse! "No hay verbo más bello que comprar... Si quieres una mujer, cómprala, si quieres otra, cómprala, y compra otra, y otra..." (Sabines es autor de dichas líneas, "Cantemos al Dinero") Y no hay que negar que ese asqueroso consumismo me hace feliz...
¿Pasarla en familia? Uhm! eso puede hacerse cualquier día, el consumismo de fin de año no tiene par! No importa cuál sea la religión ni la edad de uno...
Aunque, está el otro lado de la moneda: La depresión de fin de año... Científicamente -y a mí siempre me ha gustado contestar por lógica y no por obra de Diosillo Divino- está comprobado que el clima navideño afecta químicamente, "aumentando" la época de felicidad, amistad, camaradería, felicidad y unión... Tenemos por resultado un cóctel suicida para todo aquél sensible y corazón de pollo...
Propuesta: que la gente borre toda idea estúpida acerca de la convivencia Navideña... Que los suicidas se suiciden y ya ("Cuando tengas ganas de morirte, no alborotes tanto: Muérete y ya!!") y que viva el consumismo!



